Capacitación, más importante que nunca: OCDE

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En su último informe, Hacía un México más fuerte e incluyente: avances y desafíos de las reformas, publicado en diciembre de 2017, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacó la necesidad de fomentar una “combinación adecuada de competencias, destrezas y habilidades”, a fin de que los jóvenes mexicanos se mantengan al día “ante las cambiantes necesidades del mercado laboral”.

Para mejorar el conocimiento de los jóvenes, en 2012, el gobierno hizo obligatoria la educación media superior, con la meta de alcanzar la cobertura universal para 2021. Si bien los índices de inscripción han registrado aumentos notables en los últimos años, dicho avance no ha sido equitativo y la proporción de adultos mexicanos con educación media superior sigue estando por debajo del promedio de la OCDE, señala el reporte.

Otro de los grandes problemas que enfrenta el país son los elevados “índices de deserción en la educación media superior”, lo que se traduce “en una fuerza laboral comparativamente poco calificada”. Por ello, “no basta con elevar el nivel educativo. Las competencias, habilidades y destrezas también deben ser relevantes para el mercado laboral”, recomienda el organismo.

Para impulsar la educación de los jóvenes, México ha comenzado a promover una mayor “participación del sector privado, aumentado el número de prácticas profesionales y la oferta de programas de capacitación laboral y educación vocacional”, subraya el documento.

Un paso importante en este proceso es la “certificación de habilidades y la creación de comisiones para promover la capacitación”, impulsadas por la Reforma Laboral. Por ello, es primordial alentar a los jóvenes a capacitarse y a emprender estudios superiores en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM), en congruencia con la evolución del mercado de trabajo.

Por último, el reporte indica que para cerrar la brecha entre la oferta y la demanda de competencias, habilidades y destrezas es necesario promover más “esfuerzos coordinados entre distintas secretarías y otros actores interesados”, además de involucrar “un fuerte compromiso” de las empresas para invertir en la capacitación constante de sus trabajadores.

Fuente: OCDE




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